"Hay que hacer las cosas ordinarias, con un amor extraordinario."
Madre Teresa de Calcuta.
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La revelión de los sentidos
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PobreEl mejor 

Una vez se rebelaron
Los distintos sentidos
“¡Estamos siendo explotados!”
Protestaron reunidos

“El estómago sentado
No hace esfuerzo alguno
Mientras le trabajamos
Sin descansos ni turnos...”

Siempre yo debo buscar
Donde habrá más alimento...”
Dijo en su refunfuñar
La vista con descontento


“Y yo debo aspirar muy hondo...”
Y yo atrapar cada sonido...”
Declararon con reprobo
La nariz y los oídos

Y que decir de las manos
Y sus amigas las piernas
Ambos pares reclamaron
Una explotación extrema...

“Y yo mastique y mastique...”
Apoyó airada la boca
Para que así facilite
Su posición perezosa....”

“¡Basta ya de este descaro!”
Gritaron a viva voz
Y ese día acordaron
Armar revolución

“¡Que el estómago trabaja!
¡Que luche por su porción!”
Declararon con coraje
Dándose entre sí la razón

“Cada uno de nosotros
Trabajará para sí
Boca, orejas, nariz, ojos,
Todos lo acordaron así

Más bien puede adivinarse
Que esta loca rebelión
No tardó en apagarse
Por su errada convicción

Pues ningún rebelde podía
Mantenerse por sí mismo
Y así vieron su porfía
Causada por el egoísmo

Débiles y agotados
Sin poderse alimentar
Decidieron aunados
Volver a colaborar

Y al vientre hicieron fiesta
Sirviendo a su majestad
Quien por naturaleza
Nutría a todos por igual

Y así unos necios piensan
Que nada hace el Señor
Y porque no Lo alimentan
Mueren sin paz, dicha ni amor.